MOTIVACION EMPRENDEDORA, ¿EN FEMENINO?
La inestabilidad y la incertidumbre son
factores directamente relacionados con esta época de cambio en la que la iniciativa emprendedora
crece desde hace años de forma sostenida (el último Informe del Observatorio del Emprendimiento GEM confirma que la actividad
emprendedora reciente en España encadena cuatro años de crecimiento). Y mucho
se habla del emprendimiento femenino al que le cuesta más consolidar su
proyecto, según los expertos, por dos circunstancias claras: una mayor
necesidad de conciliar que los
varones y una cierta aversión a solicitar créditos porque las mujeres queremos,
en mayor medida que ellos, emprender con fondos
propios. En este sentido los datos son tozudos. ¿Sabías que, por ejemplo, en España, las mujeres tenemos un 30% menos
de probabilidades de acceder a financiación que un emprendedor varón,
según datos de la Cámara de Comercio de Madrid?
¿Pero existe realmente un
emprendimiento propio solo atribuible a las mujeres? Vamos a reflexionar
juntas sobre esta cuestión. La Cámara de Comercio de Madrid afirma que las
mujeres emprendedoras suelen construir redes
de colaboración y apoyo entre sí, intercambiando conocimientos y creando comunidades
sólidas. Este nuevo modelo de gestión basado en la participación y en las
relaciones de cooperación e intercambio pone en valor ciertos aspectos de
comportamiento considerados como típicamente femeninos, como la habilidad para
las relaciones personales y la expresión
de los sentimientos. Aunque las mujeres, lógicamente, no somos un grupo
homogéneo y hay diferencias entre unas y otras, sí parecen existir algunas
cualidades muy atribuibles al género femenino. Y esas competencias, ¿nos ayudan a la hora de emprender? Tal
vez sí, porque hay numerosos estudios que ponen de manifiesto importantes
diferencias en cómo las mujeres y los hombres ejercen la función gerencial y el
liderazgo. Y pocos ejemplos hay de auto liderazgo y auto dirección más
contundentes que un proceso de emprendimiento.
La irrupción de las
mujeres pisando fuerte en el ecosistema empresarial amplía la perspectiva con
otro enfoque porque aunque la dirección de las empresas y el impulso de
negocios estén fuertemente masculinizados tenemos mucho que aportar basándonos
en nuestras características personales,
actitudes y valores. Incluso aspectos que se han visto como limitaciones
pueden convertirse en fortalezas. La baja autoestima y la desconfianza de las
mujeres en su saber hacer (motivada en muchos casos por la falta de reconocimiento
de su aportación a la sociedad y a la actividad económica) nos hace
especialmente receptivas al aprendizaje y a los cambios, lo que se puede
traducir en un mecanismo de superación y perseverancia orientado al logro de
los objetivos personales y profesionales.
Ya sabemos que no todos
(mujeres y hombres) servimos para ser empresarios y llevar a cabo un proyecto.
Hacen falta cierta “madera” y unas competencias
específicas, (resiliencia, adaptación, comunicación, planificación) pero todas
ellas, tanto las competencias como la capacidad de liderazgo pueden practicarse, aprenderse y mejorarse. En
este aprendizaje las mujeres contamos con muchos activos de partida que son el
resultado del trabajo en el ámbito doméstico, convirtiendo, una vez más, en
fortalezas lo que, a priori, podría considerarse una debilidad. Así, nuestra
experiencia en la gestión de la unidad de convivencia que supone un hogar
abarca el desempeño de tareas como gestionar el presupuesto, detectar necesidades,
ocuparse del suministro, la logística, coordinar las múltiples tareas, mediar
en conflictos, motivar o comunicar de forma eficiente. En muchos casos, las
amas de casa tradicionales pueden estar mejor preparadas para crear y dirigir
una empresa de lo que lo estuvieron muchos grandes empresarios en sus inicios. Nos
afecta más la mentalidad social que nuestras propias capacidades.
Para responder a la
pregunta que nos hacíamos al principio sobre un emprendimiento femenino creo
que es indudable que hay sectores donde la presencia de la mujer es más visible
y numerosa: sanitario, servicios sociales, educación y comercio al por menor.
Pero también es cierto que un número creciente de mujeres está liderando starts ups emergentes en sectores como
la tecnología (I.A o Big Data) y que cada vez hay más presencia femenina en
carreras tradicionalmente masculinas (STEM)
En definitiva creo que
se trata de estar muy preparadas para afrontar un mundo cambiante y lleno de
oportunidades, de convertir todo nuestro potencial
en talento y entender que el mercado requiere profesionales competentes,
motivados y comprometidos, y tanto unos como otras podremos aportar desde
nuestra idiosincrasia modelos de referencia que inspiren y promuevan la cultura
emprendedora.

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